En Huelva, el movimiento moderno arquitectónico tuvo muy poca representación, habiendo tan sólo dos ejemplos en la ciudad, que son el antiguo Cine Rábida y la estación de servicio que está al lado de hipercor. Estas dos obras están catalogadas por Do.Co.Mo.Mo (Documentación y conservación del Movimiento moderno), y por lo tanto están protegidas. O al menos eso pensaba yo.

El Cine Rábida, de Gutiérrez Soto, y construido en 1933, fue la primera obra arquitectónica racionalista que se levantó en la ciudad de Huelva. Gutiérrez Soto también incluyó guiños expresionistas como la curvatura en la fachada del edificio o las ventanas de ojo de buey, además de otros detalles que recuerdan a la obra de Mendelsohn.

Mi sorpresa vino al ver lo que le estaban haciendo a nuestro entrañable cine Rábida. Hacía tiempo que el cine en sí había cerrado por cese de negocio (eso es ya otro tema, de los muchos cines que teníamos en la ciudad ya sólo queda uno), y el edificio había entrado en fase de abandono.

Unos gobernantes con un poco de sentido, con un poco de cariño y respeto a la historia de la arquitectura de la ciudad habrían conservado el edificio tal como es, elevando su estatus al de monumento, y creando quizás un espacio de exposiciones o, en cualquier caso, al servicio de la cultura. Peeeeero NO.

En lugar de hacer algo con un poco de sensibilidad, la solución pasa por mutilar al edificio, añadiéndole un mazacote negro encima (horroroso, por cierto) y convertir a tan emblemático edificio para la evolución arquitectónica de la ciudad en un simple bloque de viviendas más dejando simplemente un trocito de flachada.

Yo pensaba que preteger un edificio significaba algo más, pero veo que no, que los intereses inmobiliarios en este país siguen siendo los que parten el balcalao. Pues nada, esperemos que nuestros queridísimos promotores no se fijen mucho en la mezquita de Córdoba, en la Alhambra de Granada, en el Pabellón de Alemania en Barcelona o en el Rincón de Goya…

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