Me gustaría hacer una reflexión sobre la validez de los nacionalismo, que en sus muchas variantes andan pululando por ahí.

Para empezar, tomemos a los nacionalismos como la defensa de la "integridad", "dignidad", o incluso "libertad" de un territorio. La fronteras de dicho territorio se han repartido, creado o surgido de una forma totalmente aleatoria, y además, en la mayoría de las veces, definido por un gobierno déspota, totalitario y totalmente injusto dirigido por alguien que se movía únicamente por sus propios intereses.

En este punto, defender algo así es algo que escapa de mi entendimiento.

Otra forma de ver el nacionalismo es enfocándolo desde una posición más culturalista y autoctonista. Una patria quedaría definida como el conjunto de individuos que tienen una cultura más o menos parecida y que se suponen que "son iguales".

Esto no sólo no me parece menos ridículo que lo anterior, sino que además le veo trazas de peligrosidad. Por una parte, acotar a un grupo humano por sus supuestos parecidos me parece algo estúpido. Todos los seres humanos somos iguales, sentimos iguales, pensamos más o menos igual y nos comunicamos igual: expresamos emociones, sentimientos, ideas abstractas, etc., y además todos somos distintos, porque cada uno somos de una leche distinta, y eso es algo que, al caracterizarnos a todos, nos une. En ese sentido, acabo de comprender totalmente el lema de la Unión Europea, "Unidos en la diversidad".

Por otro lado, cerrarse en un determinado grupo o patria puede traer consigo algunos de los problemas que hoy día estamos sufriendo a lo largo y ancho de esta península. Me refiero al racismo y a la xenofobia, dos cosas totalmente absurdas: la primera porque las razas en el ser humano no existen, y la segunda, por lo que digo de lo absurdo del concepto de patria.

El sentimiento nacionalista, al igual que las religiones, han sido excusas ideales para la difusión del odio y la violencia, y como tal, por ser un sentimiento intrínsecamente perverso, debe ser rechazado.

Pienso que es hora de dejar eso en el pasado. El separatismo no ha llevado más que al enfrentamiento de grupos humanos, por eso debemos llegar a una cultura humana construida por todos, en la que todos estemos representados, un diálogo intercultural. Sé que es difícul, pero aún así tengo la esperanza de que algún día nos logremos entender todos dentro de este puntito azul.

Como expresión de las patrias y el concepto de nación, se inventaron hace mucho las banderas. Por lo tanto, creo que una bandera, cualquier bandera que intente acotar un grupo humano, no vale más que la tela de la que está hecha. Las banderas sólo son trapos de colores.